Noticias de URIALC

Carta de Victor Kasanjian, Director Ejecutivo de URI. (Traducción de María Eugenia Crespo)


Hermanas y Hermanos de URI, 

Quiero compartir con ustedes una reflexión acerca de los terribles incidentes de violencia que han afectado a tantos alrededor del mundo en los últimos días. Muchos miembros de la comunidad de URI han estado profundamente involucrados enfrentando  esta violencia y creando estrategias no violentas por la paz y la justicia en el mundo. A través de nuestros foros online, continuaremos difundiendo su trabajo para que podamos ofrecer nuestro apoyo colectivo e inspirarnos con su ejemplo. Como Sally compartió en un mensaje reciente, hay muchas formas específicas en las que nosotros podemos actuar por la paz en el cuidado mutuo. Esta es una parte central de lo que somos como comunidad y los animo a continuar en comunicación entre ustedes. Además, la práctica más poderosa que podemos ofrecer al mundo para enfrentar la violencia y crear culturas de paz, justicia y sanación es vivir conscientemente el propósito de URI cada día en todo lo que hacemos. Que podamos continuar dedicando nuestras vidas a este propósito. 

Promover una cooperación interreligiosa diaria y duradera,

para terminar con la violencia por motivos religiosos,

y crear culturas de paz, justicia y sanación

para la Tierra y todos los seres vivos.


Si bien estas palabras aparecen en los materiales proclamando valientemente el propósito de la Iniciativa de Religiones Unidas, ellas son para nosotros más que palabras para ser leídas o recitadas. Estas son palabras para ser vividas.


Frente un mundo aparentemente adicto a la violencia, nosotros en la Iniciativa de Religiones Unidas estamos comprometidos en crear espacios alternativos para la consolidación de la paz y la reconciliación.. En medio de la tormenta de retórica política que profundiza los conflictos y deshumaniza, la red de Círculos de Cooperación de URI crea lugares donde se construyen relaciones y se alcanza la comprensión de una humanidad común entre personas diversas. Mientras caen bombas y misiles y vuelan balas, mientras aviones son atacados en el aire, devastando las vidas de tantas personas inocentes, nos unimos a aquellos que sufren, creando lazos de relación inquebrantables compartiendo el dolor de terribles pérdidas – lazos que resisten los llamados de venganza y represalias, y ofrecen en cambio reconciliación y reparación. Frente a toda esta violencia, elegimos trabajar juntos para lograr soluciones positivas que rompan el ciclo de violencia y creen paz. Esto es la Iniciativa de Religiones Unidas. Esto es URI.


Los eventos de estas últimas semanas en Medio Oriente y Ucrania, semejantes a eventos similares a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, en Kenia, Nigeria y Uganda y en comunidades alrededor del mundo, pintan un cuadro claro de la violencia que infecta nuestro mundo. Estos eventos  muestran como el uso de la violencia perpetúa más violencia, creando en última instancia una cultura en que la destrucción sin sentido de la vida humana aparece como un estado “normal” de las relaciones humanas, y en la cual la cultura de paz es vista cada vez más como un sueño naïve. Esta es la ilusión que aquellos que usan la violencia nos quieren hacer creer. “La violencia es inevitable”. “La violencia  sólo se puede combatir eficazmente con más violencia”. Si uno no hiciera otra cosa que ver las noticias diarias, uno podría pensar que la violencia es la única manera en que los seres humanos se relacionan unos con otros.


Pero los cientos de miles de miembros de la Iniciativa de Religiones Unidas que se reúnen regularmente en Círculos de Cooperación interreligiosos de base rechazan estos llamados a participar en la cultura de la violencia. Sabemos que la violencia conduce a más violencia, se trate de la violencia de bombas lanzadas o misiles disparados en un vecindario, la violencia de los niños presos por solicitar asilo, la violencia del secuestro y violación de mujeres y niñas o la violencia de la pobreza que se cobra vidas de tanta gente alrededor del mundo. Denunciamos esta violencia como un rechazo a los valores religiosos, espirituales y humanitarios en el corazón de nuestras tradiciones. Más bien, anunciamos un compromiso con el poder de la paz y las prácticas de diálogo y la acción colectiva no violenta que busca abordar el conflicto y transformar la injustica.


Proclamamos el poder de la paz porque cada día escuchamos historias de Israelíes y Palestinos, Rusos y Ucranianos, Kenianos, Nigerianos y Ugandeses, Americanos del Norte y habitantes de América Central, y personas de todas las culturas y religiones trabajando juntas para crear paz y justicia en sus comunidades. En un mundo adicto a la violencia, debemos enseñar a otros que el diálogo, la negociación y la construcción de relaciones son las mejores opciones para resolver conflictos. Debemos mostrar a otros que las diferencias de religión, etnia o ideología  no requieren interacción violenta, sino recursos para construir comunidades sanas, sostenibles y diversas. Tenemos que contar las historias de personas en el planeta como interconectadas e interdependientes en vez de incompatibles y contradictorias. Por último, nuestra más efectiva respuesta a la violencia es vivir el propósito de URI en todo lo que hacemos.


Los invitamos entonces a unirse en la práctica de vida diaria del propósito de URI.


·  Únanse con otros en Círculos de Cooperación en su comunidad o a nivel global en acciones que aborden cuestiones de conflicto, violencia e injusticia.

  • Compartan a otros en la Red de URI y más allá, las historias positivas de consolidación de la paz en las que están involucrados.

·  Tomen tanto tiempo leyendo historias de esperanza y oportunidad, de búsqueda de justicia y consolidación de la paz de nuestros Círculos de Cooperación alrededor del mundo como leyendo , mirando y escuchando historias de violencia y destrucción.

·  Busquen hermanas y hermanos de URI y muéstrenles vuestro apoyo y solidaridad por el trabajo que están haciendo.

·  Pronúnciense en favor de aquellos que sufren el impacto de la violencia en el mundo y promuevan los valores de paz y justicia, mientras se niegan a involucrarse en estereotipar y deshumanizar que desprecia la vida de los otros.

·  Ofrezcan sus pensamientos y oraciones y  aquellas de su comunidad por las personas en el planeta, para que todas las personas tengan la experiencia de la paz y la justicia que buscamos. 


No solo hablemos de paz sino practiquemos la paz viviendo el propósito de URI en todo lo que hacemos.


En paz... Victor 


Rev. Victor H. Kazanjian Jr.

Director Ejecutivo

Iniciativa de Religiones Unidas

 

Campamento anual de jóvenes URI Korea patrocinado por el Ministerio de la Cultura, Deportes y Turismo y organizado por Dongguk University y la United Religions Initiative.

01 / Julio / 2014

 

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Dos (2) días y diecinueve (19) horas en un avión duró el viaje más largo de mi vida. Iba a conocer Corea del Sur, un país del que sólo escuchaba por su “famoso” paralelo 38, Samsung y su inestable vecino del norte. Jamás había escuchado nada acerca de su gente, sus ciudades, su estilo de vida, en fin, de su cultura. No sabía que esperar durante mi estadía en aquel país, hasta entonces, desconocido para mí. Tan sólo llegar quedé impresionado. El paisaje, los edificios, los autos… todo era tan diferente a como yo había imaginado. Pasó el primer día y comenzó el campamento. Tuve la oportunidad de visitar varias ciudades, pueblos, templos, iglesias, mezquitas y a su gente y si tuviese que resumirlo todo en una sola palabra, sería, armonía.

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Es raro venir de un entorno donde la violencia y la intolerancia son algo del día a día para luego llegar a un contexto completamente diferente, donde el entendimiento y el dialogo demuestran que son la vía correcta para una convivencia pacífica y el crecimiento de un país. Un país donde coexisten más de 5 religiones, que ha vivido conflictos militares y políticos y aun así son ejemplo de desarrollo y de innovación tecnológica en su región y en el mundo. Durante diez días tuve que adaptarme a un nuevo horario, nueva comida y gente diferente. Pero no pudo haber sido mejor. Conocí a las personas más amables y sencillas que nunca había conocido, con un corazón y unos valores que hablan por sí solos. De Kenia hasta Corea y de Bosnia hasta Estados Unidos ha quedado claro para mí que existe gente tolerante y con muy buenas ideas, ambas cosas que me dejan ver esperanza en el futuro de nuestro planeta.

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Solo tuve diez días para conocer gente y tradiciones, comidas y ciudades. Días que fueron muy poco para entender aún más una cultura tan fascinante pero al mismo tiempo suficiente para comprender que Corea del Sur es un pueblo de gente humilde y trabajadora y con un futuro brillante No puedo más que agradecer a todos mis nuevos amigos del mundo por esta gran experiencia, espero volver a verlos a todos. Y agradecer especialmente a quienes hicieron esto posible: URI-Korea.


Enviado por: Jorge Michaelle Cáceres.