A continuación se comparte un saludo desde la religiosidad porpular del Chaco al Judaísmo e Islam por las fiestas de Purin y fin del Ramadan:
El Galope de lo Eterno: Un Abrazo desde el Impenetrable
Por el Prof. Mauricio Rodríguez (Tres Isletas, Chaco)
Desde el silencio del monte chaqueño, donde el polvo se vuelve ruego y la distancia es una forma de la esperanza, elevo este saludo que es, ante todo, un puente. Aquí, en la Santiada, la fe no se explica: se cabalga. Es el «lugar sagrado» donde Dios no es un concepto de biblioteca, sino un vecino que atraviesa el monte con nosotros, recordándonos que lo divino siempre elige encarnarse en el barro y en la fatiga del camino. En este tiempo donde el cielo se vuelve fiesta, abrazo a mis hermanos musulmanes que, tras el desierto del ayuno, hallan el oasis de la misericordia. Su sed es la nuestra; su disciplina es el eco de nuestra propia entrega. Del mismo modo, me uno al júbilo de mis hermanos judíos en Purim, celebrando esa Providencia que, con mano invisible, transforma las sombras del destino en danzas de libertad. Que el violín de nuestra selva, el silencio del Ramadán y la alegría de la liberación judía compongan una sola sinfonía de paz. Porque al final, ya sea bajo el sol del Chaco o frente al muro de la historia, todos somos buscadores de la misma luz. Que nuestro caminar conjunto sea el único dogma, y el amor al hermano, nuestro único altar. Desde el corazón de Tres Isletas, pido que la paz no sea un tratado, sino un abrazo que nos reconozca a todos como hijos de un mismo Misterio.


